Iniciar sesión

Iniciar sesión

Safta: 4 generaciones creando material escolar..

09 Mayo 2017 BLOG

3 2017 Blog safta

 

¿ Cómo es posible que una compañía por la que han pasado cuatro generaciones y que ha vivido dos cierres temporales, dos desastres naturales (incendio y riada) puede haber sobrevivido tras más de cien años de actividad? Cuando me preguntan esto, yo siempre digo que la clave son tres cosas: pasión y amor por nuestro trabajo, perseverancia primar la calidad, la innovación, y poner la empresa por encima de todo, incluso de los intereses personales de cada miembro de la familia. Considero que estas serían las claves de Safta, creada en 1908 por mi bisabuelo Salvador Forment Barberá, quien en aquel momento tiene un pequeño taller de artículos de madera en Alaquás. Allí se hacían los plumiers para colegio, reglas, cuerpos geométricos, juegos geométricos de madera… en definitiva, el material escolar de la época. Durante la Guerra Civil continúa con la madera, aunque el negocio se ve resentido un poco.

La empresa, que se convierte en familiar en los años veinte con la entrada de la segunda generación (Salvador Forment Tárrega), debe trasladarse varias veces porque van creciendo y cada vez necesitan más espacio. En ese momento, se crea la primera red comercial. Sobre los años 50, con la entrada de los hijos de Salvador Forment Tárrega (Salvador, Vicente y Angela) se produce la primera revolución en Safta, pues con ellos se introducen nuevas materias primas como el plástico y posteriormente, el nylon en la fabricación de material escolar.

En 1944 muere Salvador Forment Barberà. Salvador Forment Tárrega y sus hijos se comprometen a tirar adelante con el negocio aunque tienen varios incidentes como un incendio y la riada del 57 en Valencia, la fábrica se inunda y como anécdota, Vicente y su padre se encontraban en la fábrica y ninguno de los dos la quiere abandonar, llegando a tener el agua al cuello (literalmente).

La compañía, ya denominada Safta, da los primeros signos de innovación y se ponen en práctica nuevos métodos. Subyace siempre, entre padre e hijos, la filosofía de que la empresa está por encima de todo.

Con los años 70, Safta se hace grande. Los hijos de Salvador Forment Tàrrega se repartirán el área comercial, la producción y la administración respectivamente. Las instalaciones pasan al polígono industrial de Alaquàs con una superficie de 10.000 metros y se mantienen hasta la actualidad. Es en ese momento cuando se crea una red comercial más extensa, que permite a Safta vender por toda España. Pero también es el primer momento ‘crítico’ de la empresa familiar, pues Ángela, una de las hermanas, sale del accionariado dando paso a su marido Miguel Martí. Esto no supone ningún cisma familiar, más bien al contrario: como les había inculcado el abuelo, la empresa está por encima de todo.

Con la llegada de los 90, Safta debe adaptarse a una nueva realidad: comenzar a importar por necesidades de mercado. Se traen las primeras mochilas de importación pero manteniendo también la fabricación local. Desde mediados de los años 2000, se importa la gran mayoría de los productos de Asia y aunque allí no tenemos fábrica propia, tenemos control de calidad muy estricto con nuestros proveedores.

Al trasladar la producción, se empieza a crecer, debido a que también se incorporan licencias.

Actualmente estamos la cuarta generación y somos cinco accionistas. El mercado está cambiando, y estamos inmersos en nuevas formas de trabajar, nuevos materiales, nuevos productos, invirtiendo en I+D. Pendientes de las nuevas tendencias del mercado pues los hábitos han cambiado y somos conscientes de que debemos adaptarnos a las necesidades y gustos del consumidor final.

A lo largo de nuestra historia como empresa familiar, no todo ha sido un camino de rosas: en 1960 tuvimos que suspender la actividad porque se incendió la fábrica. Y en estos años, todos nuestros antepasados han sido capaces de hacer el traspaso de padres a hijos con normalidad.

 

Artículo Expansión - Salvador Forment (Apoderado y miembro de la 4ª generación de Safta)

 

Safta: 4 generaciones creando material escolar.

02 Mayo 2017 Noticias

¿ Cómo es posible que una compañía por la que han pasado cuatro generaciones y que ha vivido dos cierres temporales, dos desastres naturales (incendio y riada) puede haber sobrevivido tras más de cien años de actividad? Cuando me preguntan esto, yo siempre digo que la clave son tres cosas: pasión y amor por nuestro trabajo, perseverancia primar la calidad, la innovación, y poner la empresa por encima de todo, incluso de los intereses personales de cada miembro de la familia. Considero que estas serían las claves de Safta, creada en 1908 por mi bisabuelo Salvador Forment Barberá, quien en aquel momento tiene un pequeño taller de artículos de madera en Alaquás. Allí se hacían los plumiers para colegio, reglas, cuerpos geométricos, juegos geométricos de madera… en definitiva, el material escolar de la época. Durante la Guerra Civil continúa con la madera, aunque el negocio se ve resentido un poco.

La empresa, que se convierte en familiar en los años veinte con la entrada de la segunda generación (Salvador Forment Tárrega), debe trasladarse varias veces porque van creciendo y cada vez necesitan más espacio. En ese momento, se crea la primera red comercial. Sobre los años 50, con la entrada de los hijos de Salvador Forment Tárrega (Salvador, Vicente y Angela) se produce la primera revolución en Safta, pues con ellos se introducen nuevas materias primas como el plástico y posteriormente, el nylon en la fabricación de material escolar.

En 1944 muere Salvador Forment Barberà. Salvador Forment Tárrega y sus hijos se comprometen a tirar adelante con el negocio aunque tienen varios incidentes como un incendio y la riada del 57 en Valencia, la fábrica se inunda y como anécdota, Vicente y su padre se encontraban en la fábrica y ninguno de los dos la quiere abandonar, llegando a tener el agua al cuello (literalmente).

La compañía, ya denominada Safta, da los primeros signos de innovación y se ponen en práctica nuevos métodos. Subyace siempre, entre padre e hijos, la filosofía de que la empresa está por encima de todo.

Con los años 70, Safta se hace grande. Los hijos de Salvador Forment Tàrrega se repartirán el área comercial, la producción y la administración respectivamente. Las instalaciones pasan al polígono industrial de Alaquàs con una superficie de 10.000 metros y se mantienen hasta la actualidad. Es en ese momento cuando se crea una red comercial más extensa, que permite a Safta vender por toda España. Pero también es el primer momento ‘crítico’ de la empresa familiar, pues Ángela, una de las hermanas, sale del accionariado dando paso a su marido Miguel Martí. Esto no supone ningún cisma familiar, más bien al contrario: como les había inculcado el abuelo, la empresa está por encima de todo.

Con la llegada de los 90, Safta debe adaptarse a una nueva realidad: comenzar a importar por necesidades de mercado. Se traen las primeras mochilas de importación pero manteniendo también la fabricación local. Desde mediados de los años 2000, se importa la gran mayoría de los productos de Asia y aunque allí no tenemos fábrica propia, tenemos control de calidad muy estricto con nuestros proveedores.

Al trasladar la producción, se empieza a crecer, debido a que también se incorporan licencias.

Actualmente estamos la cuarta generación y somos cinco accionistas. El mercado está cambiando, y estamos inmersos en nuevas formas de trabajar, nuevos materiales, nuevos productos, invirtiendo en I+D. Pendientes de las nuevas tendencias del mercado pues los hábitos han cambiado y somos conscientes de que debemos adaptarnos a las necesidades y gustos del consumidor final.

A lo largo de nuestra historia como empresa familiar, no todo ha sido un camino de rosas: en 1960 tuvimos que suspender la actividad porque se incendió la fábrica. Y en estos años, todos nuestros antepasados han sido capaces de hacer el traspaso de padres a hijos con normalidad.

 

Artículo Expansión - Salvador Forment (Apoderado y miembro de la 4ª generación de Safta)