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¿Y si mi hijo no quiere seguir en la empresa familiar?

19 Julio 2016 Escribir un comentario

16 Blog IFEDES

“[Tú piensas más o menos lo siguiente: has trabajado a destajo tu vida entera, lo has sacrificado todo por tus hijos, muy especialmente por mí, lo que me ha permitido vivir «por todo lo alto», he tenido completa libertad para estudiar lo que me ha apetecido, no tengo motivos de preocupación en cuanto al pan de cada día, o sea, no tengo motivo alguno de preocupación]”… “[ni en general he tenido nunca espíritu de familia, no me he ocupado de la tienda ni de tus demás asuntos, te he endosado la fábricay después te he dejado plantado]”. (*Franz Kafca Carta al padre 1919)

 

Hablando de las relaciones de los padres empresarios con sus sucesores, resultan familiares hoy en día patrones como los que  encontró Franz Kafca, en la relación empresarial con su padre.En este caso el padre era el empresario y el hijo el sucesor, que pretendía dedicarse a ocupaciones más elevadas como la literatura.

 

Imagino Hermann Kafka lamentándose , toda la vida trabajando, construyendo lo que va a ser para él  y ¡Ahora me dice que lo que le gusta es escribir!, ¡Que no quiere saber nada, ni de la tienda ni de la fábrica¡,  ….!.

 

Parece que los padres empresarios se empeñen una y otra vez en pensar que el talento empresarial es hereditario, y que su vocación va a ser la de sus hijos.

Una buena forma de orientar  el futuro pasa por tener en cuenta aspectos clave que van a permitir aunar las realidades de padres e hijos  . Algunos de estos, sin pretender nombrarlos todos son:

 

  • Desarrollar  el sentido común, a través de la máxima del correcto funcionamiento de la empresa y su orientación al mercado.
  • Favorecer una comunicación franca y sin reservas, ser generosos en los planteamientos, con empatía hacia todos los actores, cuanto antes mejor. Si uno tiene vocación de escritor , médico o músico, no es lógico pretender que renuncie a ello. Un desarrollo vocacional, no debe ser incompatible con una formación adecuada para gestionar con éxito el patrimonio empresarial. El ejercer como propietario, desarrollando la estrategia del negocio por medio del Consejo de Administración, se  aprende y no es incompatible con una dedicación a un trabajo diferente. La figura del pre-consejero y la formación específica en materia empresarial, son unas herramientas de éxito contrastado.
  • La posición de propietario no debe verse  reducida o relegada por el hecho de no trabajar en la empresa. En términos de equidad familiar, no es lógico favorecer al que tiene vocación de trabajar en la empresa, frente al que nó la tiene.
  • Hay que primar el talento para el trabajo en la empresa y los puestos de responsabilidad. Igualar las oportunidades de los familiares y no familiares a la hora de ocupar un puesto directivo.
  • Inculcar cuanto antes la cultura del esfuerzo. Los familiares deben ver dificultades y exigencia a la hora de ocupar un puesto directivo, prepararse cuanto antes para ocuparlo y demostrar una clara vocación. El resto de profesionales estará dispuesto a arrimar el hombro, cuando vea en el familiar esfuerzo y dedicación, si no es así, se pierde la confianza del equipo.
  • Entender que la dirección operativa del negocio no es un regalo. Los directores profesionales, de empresas no familiares, están bien retribuidos por el esfuerzo y la dedicación que el puesto exige. El familiar debe ser capaz y estar comprometido en aportar ese esfuerzo y dedicación, en muchos casos sin verse recompensado con un salario acorde.
  • La retribución por el trabajo debe ser acorde a la retribución de puestos de similar responsabilidad en la empresa. Es la mejor forma de evitar agravios comparativos tanto entre familiares como entre los que no lo son.
  • Que exista una retribución a la propiedad por la vía del reparto de beneficios, despertará el interés de los propietarios por que el negocio esté competitivo y obtenga beneficio. Por otra parte, habrá que estar muy atentos a modular el reparto, para conseguir asentar la solidez de la empresa.

 

El empresario que va a ser  sucedido, debe abandonar el área de confort que proporciona haber desarrollado un negocio con éxito y debe plantearse un cambio de modelo mientras aún tenga fuerzas y capacidad. Piense en el futuro, en el vivirá el resto de sus días. La falta de previsión y reflexión de alternativas posibles, puede llevar, a que los callejones sin salida, sean las soluciones que con más facilidad se eligen. Franz estuvo al borde del suicidio y la fábrica de Hermann acabó cerrada.

 

Aprender de las buenas prácticas  que las empresas familiares han implantado a lo largo de la historia, es una de las mejores maneras de encontrar los matices que le permitan construir una solución propia y a medida de cada empresa familiar.  

 

 

Por Grupo IFEDES.

 

 

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